miércoles, octubre 18, 2006

"Mi Mujer se calienta gracias a su Hermana"



El año pasado me llevé una sorpresa muy agradable. Bueno, la verdad es que fueron un cúmulo de sorpresas a cuál más agradable. Y la verdad es que nunca se lo he contado a nadie y ellas supongo que tampoco.
Esa semana fué con mucho la más agradable de mi vida. Ah, pero se me olvida decir quienes son "ellas". La cuestión es que un buen día se presenta en casa la hermana de mi mujer, a pasar unos días. Llevo 8 años casado con ella y la rutina ya empieza a "cansarme", curiosa palabra por cierto muy parecida a "casarse".
Y es cierto que en muchos casos cuando uno se "casa" se puede "cansar". Y es normal, sobre todo si desde que te casas, tienes el mismo trabajo, vives en la misma casa, usas el mismo coche, te acuestas con la misma mujer, etc.
Ella ya tiene 28 años y no esta mal, pero a perdido mucho desde que la conocí. Ya no se cuida tanto, tiene unos michelines, el culo aplastado y caído, el pecho menos firme y la cara mas apagada y eso que ni bebe ni fuma. Eso es así porque el ejercicio en estos últimos años no existe para ella, nada mas que en la televisión.
Además da la casualidad de que cuando la conocí, yo tenia 20 años, pero era supercortado, y virgen. Si, nunca antes había estado con una mujer. El caso es que para animar un poco la "cosa", puse una cámara oculta en el dormitorio, con intención de grabarnos cuando hacíamos el amor. Si, ya sé que muchos hacen eso, o lo harían si pudieran, pero yo lo hice, no para verlo como algo excitante, sino para ver yo como lo hacíamos y como mejorar nuestras relaciones. Por supuesto, mi mujer no sabia nada de eso, pues esperaba que me tachara de pervertido si se enteraba.
El caso es que la hermana de mi mujer estaba más que buena. Si no fuera porque cuando conocí a mi mujer ella solo tenia 10 años, quizás me hubiese esperado. Pero nada hacia presagiar que aquella niña flaca se convertiría en un PIVON solo 9 años después. Le daba mil vueltas a su hermana. Sandra tenia 19 años y era perfecta, algo que pude comprobar en los días siguientes.
Estabamos en verano y entre nosotros, ella no tenía ningún pudor en llevar por casa camisetas de tirantes, sin sujetador debajo, y unos pantaloncitos que dejaban apreciar perfectamente su parte trasera. Tenia un culo como el que desean ver y tocar la mayoría de los hombres y poseer casi todas las mujeres. No voy a decir que tenia el culo como Jennifer López. Para mí el de mi cuñada estaba muchisimo mejor. No hace falta, pues, que diga como era. Firme, apretado, prominente hacia arriba... una pasada. ¡Que voy a decir del pecho! Gastaría una talla 90 o 100, mas o menos que es la que gasta mi mujer, pero al estar más delgada le sobresalía mucho más. Y por supuesto, a pesar de no llevar sujetador sus pezones ligeramente prominentes, apuntaban hacia las estrellas, dejando un buen hueco en la camiseta por debajo que dejaba ver el ombligo, metido en una cintura imposible de contener las vísceras. Ya digo, un cuerpo espectacular. No le sobraba un gramo de grasa. Toda la que tenia la acumulaba en sus perfectas tetas. Y aunque estaba delgada, no se le notaban ni los huesos ni los músculos. Una maravilla de hembra. Cuando me cruzaba con ella en los pasillos tenia que darle un poco la espalda para que no notara mi mas que probable erección y no me pillara mirándola descaradamente.
Al día siguiente de venir Sandra, fuimos a la playa. Para mi decepción se puso un bañador mas que discreto, casi de vieja y aun así todos los tíos de la playa la miraban. Mi mujer, Lucía, le dijo estando yo presente que podía haberle dejado un bikini de los suyos, pero le dijo que le daba vergüenza ponerse bikinis porque entonces, los hombres no solo la mirarían, sino que harían tonterías y no pararían de intentar ligar con ella, acercarse dentro del agua y cosas similares y ella decía que a ella de momento no le interesan los hombres, que todos van a por lo mismo y que luego te dejan tirada y que por eso no se ponía bikini, para evitar esas situaciones incomodas. -Cuando a mí me interese un hombre iré a por él, dijo ella.
Ya os podéis imaginar como estaría para tapar su cuerpo con un bañador muy discreto con esos argumentos. Por otra parte agradecí que ella no se hubiera puesto un bikini, pues así podría controlar mejor mis espontaneas erecciones playeras. Al volver a casa de la playa, tuvimos que ducharnos para quitarnos la sal y la arena y como solo teníamos una ducha disponible, porque la bañera del otro baño estaba atascada, tuvimos que guardar turno. Con eso de que ella era la invitada la dejamos a ella ducharse primero, pero ella dijo que tenia mucha hambre, así que se metió primero Lucía en la ducha mientras yo preparaba algo para cenar, intentando controlarme, pues por unos momentos iba a estar a solas con Sandra en la cocina.
Para romper un poco el hielo hablamos sobre las típicas cosas que se preguntan en esos casos. Como le van los estudios y cosas así. Y se me ocurrió preguntarle si había tenido problemas con algún hombre, recordando la conversación del bikini en la playa. Para mi sorpresa me dijo que de momento no necesitaba un hombre en su vida, que sola estaba muy bien. Y me dijo que ella sabe que esta muy buena y lo sabe porque nota que los hombres a su alrededor son mayoría y que las chicas normalmente no quieren saber nada de ella, -envidia cochina supongo, los tíos solo me miran a mí y por lo visto ellas están desesperadas. Parece que no saben que ellas mismas pueden satis... En ese momento Lucía gritaba desde la ducha y me quede sin oír lo que iba a decir, aunque más tarde supe a que se refería. Lucía interrumpió nuestra conversación porque iba a salir de la ducha y se dio cuenta que no tenía cerca ninguna toalla ni las zapatillas de baño, algo que dicho sea de paso era habitual en ella. Con pocas ganas, por lo inoportuno del momento fui a darle las zapatillas y la toalla y como Sandra estaba comiendo y todavía no quería ducharse me metí yo.
No tengo ni idea de lo que pasó mientras me quitaba la sal del cuerpo y la arena de los pies, porque Lucía cerró la puerta del baño al salir, seguramente para que Sandra no me viera desnudo al pasar, pues la mampara de la ducha es de cristal transparente. Cuando salí de la ducha, me puse el albornoz y las zapatillas. A Lucía le agobiaba el albornoz, por eso ella no tenía. Pero a mí sí me gustaba. Por que con el albornoz me secaba solo. Lucía estaba peinándose y Sandra, que ya había cenado se metió en el cuarto de baño y cerro la puerta con pestillo. Yo pense, qué lástima no tener una cámara en el baño para ver que es lo que hace ahí dentro.
En ese momento Lucía me dijo que porque no aprovechábamos que ella estaría un rato en el baño para hacer un 69, aprovechando también que los dos estabamos recién duchados. Le dije que la esperaba en la habitación y mientras ella terminaba de peinarse en la cocina, encendí la cámara oculta frente a la cama. Hacia tiempo que no hacíamos un 69. El sexo oral era algo que ella tenia como para ocasiones puntuales. Cuando yo intentaba comerle el coño ella decía que le hacia cosquillas y me decía que se la metiera. Y eso hacía. A mi no me gustaba decirle que me la chupara, porque sabia que no le gustaba mucho hacerlo y esperaba que fuese ella la que lo hiciese cuando le apeteciera. Por lo visto cuando yo intentaba lamerle su sexo, ella no captaba la indirecta, no pensaba que si yo quería chupar su chocho, era porque me apetecía que me hiciera una mamada, o quizás se hacia la tonta. Por eso cuando me dijo que haríamos un 69 pense -qué raro. Puede que se hubiese dado cuenta de que yo me había fijado en su hermana, o podía pensar que yo ya no la veía atractiva y penso en tenerme contento para que yo no la cambiase por su hermana menor.
El caso es que hicimos un 69 increíble. Ella tuvo por lo menos tres orgasmos antes de que yo me corriera. ¡Y como me corrí! Aguante todo lo que pude, por que de forma increíble, ella me la estaba chupando como nunca antes había hecho. Me la chupaba de una forma muy variable. A ratos suave y a ratos agresiva, siempre usando mucha saliva. Y de forma sorprendente, se estaba metiendo mas de la mitad de mi polla en la boca, cuando en las otras pocas ocasiones solo se metía la punta. Las sorpresas aun no terminaban, pues cuando estaba apunto de correrme yo se lo dije para que se la sacara de la boca a tiempo y no se enfadara, cosa que pasó la primera vez que me la chupó y yo no la avise y casi se atraganta con mi semen. Pués como iba diciendo, en esta ocasión la avisé con tiempo, pero ella me dijo, -córrete en mi boca y siguió chupando mientras me corría y tragándose toda mi leche. Y después me la chupó de arriba abajo para limpiarla toda y siguió chupándomela hasta que ya no podía más. Estabamos un poco mojados de sudor y de saliva y pensamos en ducharnos otra vez, pero eso seria un poco raro para Sandra y decidimos secarnos como pudimos con el albornoz y la toalla que habíamos dejado en una silla. Nos vestimos y cambiamos las sabanas de la cama inmediatamente por precaución y salimos para cenar.
Como la cena eran unos simples bocatas nos fuimos a cenar al salón y Lucía puso en la televisión un programa de cotilleos típicos de la noche del fin de semana. Sandra salió del baño envuelta en una toalla demasiado grande para verle nada y entro en el salón. Miró la tele y le dijo a Lucía que no sabía como podía tragarse esos rollos de los famosetes. Yo pensé qué habría estado haciendo Sandra tanto tiempo en el baño, pero intente no pensar demasiado en ello, por lo menos mientras cenaba. Pensaba irme a la habitación cuanto antes para ver la grabación de la cámara oculta, aprovechando que Lucía se tragaría las dos o tres horas de cotilleos que quedaban. De echo, era su programa favorito de la semana. Sin embargo parece que entre las dos no me iban a dejar ver nuestra sesión de sexo oral recién grabada. Lucía le dijo a Sandra que si no le gustaban los cotilleos podía ver la televisión en nuestro dormitorio. Sandra dijo que si y que ya de paso se cambiaría ahí. La puerta de nuestro dormitorio tenia un pestillo que nunca utilizábamos y que ya estaba cuando nos mudamos. Por eso cuando Sandra lo cerró hizo un sonoro chasquido. Gracias a eso pudo pasar lo que más tarde pasó.
Sin embargo, ahora me tendría que tragar los culebrones de los famosos. Pero me volvería a llevar otra sorpresa. Lucía estaba increíble. Dejó de ver el programa que más le gustaba y que no se perdía nunca y se puso en el suelo de rodillas. Me bajó el pantalón corto de algodón que llevaba, que eran como unos calzoncillos de pata pero más sueltos. Me agarró la polla, me la peló y se la metió en la boca entera, cosa que pudo hacer porque estaba fláccida, pero no por mucho tiempo. Empezó a chupar y a succionar mi pene y empezó a crecer hasta alcanzar los 20 centímetros habituales en erección. El placer que me proporcionaba era exquisito. Podría llegar al éxtasis en cualquier momento. Pero el orgasmo no llegaba. Era una sensación extraña pero deliciosa. Durante todo el tiempo tenia la sensación de que estaba a punto de explotar, pero no. El placer era inmenso y no deseaba que terminase. Pero Lucía se puso de pie y se dejo caer encima, penetrándose casi hasta el fondo. Se movía rítmicamente, hacia arriba y abajo, hacia delante y detrás, incluso hacía movimientos rotatorios. Tuvo dos orgasmos en esa posición. Parecía que tenia orgasmos acumulados y la llegada de su hermana hubiese tocado algún botón en alguna parte de su cuerpo o quizás mas concretamente en el cerebro. Mientras tanto ella a veces se tocaba las tetas alternativamente, mojando sus dedos con saliva y restregándoselos por los pezones con una mano. Yo notaba su mano que por detrás de su espalda a veces me tocaba la base del pene y los testículos con los dedos bien mojados, pero solo a veces, porque de vez en cuando subía la mano mas arriba como si estuviera tocándose el culo. En alguna ocasión me pareció ver que su cara reflejaba un esfuerzo, y pensé que a lo mejor estaba cansada, pero entonces se la sacó, se levantó y se dio la vuelta. Se apoyó en el sofá poniendo el culo en pompa y me dijo que se la metiera por detrás. Entonces me puse de pie y se la metí por el coño mientras ella con una mano se apoyaba en el sofá y con la otra y con los dedos muy mojados se tocaba la apertura del culo y empezó a meterse un dedo en el ano. Yo no daba crédito, ella nunca había querido hacer sexo anal y nunca la había visto hacer eso. Pensé que puede que en otras ocasiones lo hubiese hecho y no me hubiera dado cuenta, pero el caso es que ella se apartó y mi polla salió del coño chorreando, ella la cogió con la mano y bajó un poco el culo y se la puso en el agujero tan deseado por mí y hasta ahora nunca explorado. Yo no estaba seguro de si ella quería que la penetrara por ese agujero o si simplemente no atinaba. Mis dudas se disiparon cuando empezó a empujar con el culo hacia fuera al mismo tiempo que con la mano intentaba penetrarse el culo. Entonces lo vi claro y la ayudé. Con la excitación que tenia por probar algo nuevo, mi polla se puso como una piedra, empujé suavemente hasta que el capullo entró. En ese momento el culo se cerró aprisionándome el glande en una sensación indescriptiblemente fantástica. Lucía entonces empezó a mover las caderas suavemente y a levantar y bajar el culo. Por un lado estaba encantado con lo que estaba pasando, pero por otro lado me fastidiaba el saber que durante todos estos años me había estado perdiendo eso. De todas formas, dejé de lado los pensamientos negativos y me concentre en las placenteras sensaciones de tener mi miembro viril ensartado en su culo. Poco a poco la penetración era cada vez mas profunda, hasta que toda mi polla estuvo dentro, cosa que no pasaba cuando la penetraba por su vulva. Mi órgano genital masculino de 20 centímetros por lo visto no cabía entero en su vagina. Entonces ella incrementó el ritmo y mis testículos se movían como un columpio y golpeaban en sus labios menores y en su clítoris. De echo incluso llegue a notar que en algunas embestidas mis cojones chocaban con los pelos de su recortado pubis en forma de triángulo invertido. Eso pareció excitarla a ella aun más y le sobrevinieron uno o varios orgasmos. No sé si fue uno muy largo o varios encadenados, pero estuvo varios minutos en éxtasis. Yo no quería acabar porque estaba disfrutando mucho, pero la excitación era tan alta que por algún lado tenia que explotar y si estaba aguantando tanto era seguramente porque ya me había corrido hacia un momento. Empecé a notar las contracciones que preceden a la eyaculación y cuando me disponía a sacar la polla ella me dijo córrete dentro al mismo tiempo que apretaba más el culo contra mí y al mismo tiempo que su culo apretaba mi pene rítmicamente señal de que Lucía estaba corriéndose otra vez. Mientras yo me corría ella no paraba de moverse y hacer contracciones y de tanto placer o quizás por agotamiento llegue a perder la vista por unos instantes y me quede rendido en el sofá.
Afortunadamente Sandra seguía encerrada en nuestro dormitorio y supuestamente no se había enterado de nada, pues habíamos procurado no hacer ruido. Aunque tengo que confesar que el echo de que ella pudiera salir en cualquier momento y sorprendernos con las manos en la masa tenia su morbo. De todas formas el ruidoso pestillo nos avisaría del peligro y siempre podríamos meternos rápidamente en el baño.
De madrugada me desperté en el sofá. Por lo visto me quede profundamente dormido y me dejaron dormir allí. Yo mido 1,90 y peso unos 90 kilos y mi mujer y su hermana pesan poco mas de 50 kilos. Es posible que no pudieran conmigo o quizás también se quedaron dormidas, pues estaban cansadas después de la playa y lo que vino después. Entonces fui al dormitorio a acostarme en mi cama y para mi sorpresa estaban las dos en la cama. La tele estaba encendida, pero con muy poco volumen y las luces apagadas. Lucía estaba totalmente desnuda, algo habitual en ella en verano. Y no iba a dejar de practicar esa costumbre por que estuviera su hermana. Pero Sandra llevaba una camiseta larga de tirantes, sin nada debajo y estaba acostada entre boca arriba y de lado. Se le había subido la camiseta hasta la cintura de tal forma que se le podía ver un poco el culo, parte del monte de Venus casi sin pelos y por el hueco del sobaco se le veía una teta, pezón incluido. No tenía el pezón prominente como cuando están excitadas las chicas. Era como si la aureola estuviera hinchada, de tal forma que parecía una magdalena redonda. Se me ocurrió coger la otra cámara de vídeo que tengo y con la visión nocturna grabar eso, pero entonces Sandra se movió y salí de la habitación pitando.
Ella se levantó y casualmente fue al baño, donde yo me había metido, pensando que quizás se metería en la habitación de invitados donde ella debía dormir. Apareció con los ojos entrecerrados y ahora sí tenia los pezones salidos. Se notaban mucho bajo la camiseta. Tanto, que daba la sensación de que pudiesen perforar la tela y abrirse paso. Sandra no esperaba verme ahí, por lo que se asustó ligeramente y entonces se disculpó porque no sabia que estuviera ocupado. Le dije que no pasaba nada, que me había despertado en el sofá y que ya me iba a acostar a mi cama. Ella dijo que necesitaba usar el baño y que luego se acostaría en su habitación. Pero cuando yo salía del baño, ella en vez de esperar a que saliera por la puerta para pasar ella, se metió de tal forma que sus pezones erectos rozaron en mi vientre, cosa que sentí perfectamente al no llevar camiseta. Fue como una descarga eléctrica. Sandra sin embargo pareció sentir un escalofrío. La puerta del baño se cerró y yo en la cama me preguntaba si ella había hecho eso a propósito o fue algo inocente. Pero como estaba muy cansado me acosté y me dormí.
De pronto me despierto con una extraña sensación. Lucía estaba tocándome la polla y yo estaba sorprendido, pero me hice el dormido. Estaba muy cansado para follar y no estaba seguro de poder responder, por eso hice como que no me daba cuenta e intente controlarme para no tener una erección. Pero ella se movió y empezó a chupármela e inevitablemente se empalmó a tope. No podía evitarlo, me la estaba chupando muy bien, suave, pero placenteramente. Cuando ella creyó oportuno se puso sobre mí a horcajadas y empezó a metérsela poco a poco. Me daba mucho gusto y quise participar, pero tenia morbo ver hasta donde llegaría el asunto si ella pensaba que estaba dormido. Me preguntaba si era posible que esto ya lo hubiera hecho antes, solo que, sin que yo me despertara. Ahora estaba sacándosela y noté como la empujaba otra vez para metérsela, pero algo cambió. Noté esa sensación de que me estrangulaba la polla. Se la había metido por el culo. Puede que después de probar y ver el gusto que le daba, no podía esperar al día siguiente o a que yo me despertara para repetirlo. Noté las contracciones que me aprisionaban el pene, señal de que estaba corriéndose. También lo note porque se movía mas despacio, hasta que se detuvo. Yo no sabia que hacer, estaba excitado pero no quería que ella supiera que estaba despierto y había fingido dormir. Me estaba debatiendo entre fingir despertarme como si no hubiera pasado nada o seguir dormido cuando ella agarró la polla y empezó a chuparla con fuerza como si quisiera sacar todo el semen de dentro. Tan solo unas horas antes ella se había tragado toda mi leche. Es posible que ahora mi leche tenga mejor sabor, desde que dejé el tabaco, el alcohol y el café y desde que me atiborro a zumos de manzana y zanahoria. Si por hacer eso consigo que me la chupen de esa forma, bien vale la pena. Me la seguía chupando con dedicación de una forma muy viciosa. Por un momento me atreví a abrir los ojos ligeramente y gracias a la luz que entraba por la ventana que estaba totalmente abierta pude apreciar que al mismo tiempo que me la mamaba estaba con una mano tocándose su sexo. Ella estaba volcada en mi picha y no me miraba a la cara por lo que podía de vez en cuando entreabrir un ojo ligeramente y ver lo que pasaba. Lo que veía termino de excitarme y cuando ella se empezó a mover rítmicamente y a chuparme mas despacio note que se estaba corriendo y entonces me vinieron las oleadas de placer. Durante un minuto tuve esa sensación de que estas a punto de explotar. Y ocurrió brutalmente. Ella tenia firmemente agarrado mi cipote dentro de su boca y se tragaba todo lo que salía. Durante un buen rato no paro de chuparme todo el pene y los huevos como si lo estuviera limpiando al estilo de una gata. Cuando se quedo conforme con la limpieza o simplemente estaba agotada se acostó a mi lado y se quedó dormida, o quizás se hizo la dormida. Yo la verdad, también estaba exhausto y me entro sueño y me dormí.
Al día siguiente, cuando me desperté me di cuenta de que estaba totalmente desnudo y así me levante al baño, sin acordarme que estaba Sandra en casa. Justo cuando estaba a punto de entrar en el baño, apareció ella y al verme desnudo y con la polla empalmada, típico de recién levantado, se quedo petrificada sin saber que hacer. Yo tampoco sabia que hacer, estaba recién levantado y confundido Me puse rojo como un tomate aunque no mas que ella. Y me metí en el baño y cerré la puerta. Empece a digerir lo que había pasado. Sandra me había visto desnudo y empalmado. Me imaginaba que ella se acercaba y me la tocaba o me la chupaba. O que se desnudaba ahí mismo y me pedía que la follase. Fantaseando en ello, follando a la hermanísima, me hice una paja, me metí en la ducha y como el albornoz estaba e la lavadora me puse una toalla, la más grande que encontré que por cierto era muy pequeña para mi altura. Apenas me abarcaba las caderas y me dejaba casi toda un pierna al descubierto. En esa situación si estuviera empalmado se me notaria mucho e incluso podría verme la polla. Y aunque Sandra me la acababa de ver me daba vergüenza que volviese a vérmela. Por lo menos en casa y con mi mujer presente. Una mujer nueva a la que ahora no me apetecía perder de vista después de esa repentina fogosidad. La rutina del sexo se había esfumado en una sola noche. Y vaya noche.
Después de desayunar, las chicas se fueron de compras al centro comercial. Me propusieron ir con ellas, pero como iban a comprar ropa o por lo menos a probársela, cosa que podían hacer durante horas, a mi no me apetecía. Puse la excusa de que me dolía la cabeza, aunque deseaba quedarme solo para ver nuestra sesión mamatoria de ayer que estaba grabada.
Al poner la cinta y ver el espectáculo de sexo oral me excité y la polla se me puso erecta y empece a masturbarme. La masturbación no tenía secretos para mí. La controlaba muy bien. Era capaz de correrme en 5 minutos si lo deseaba o estar masturbándome durante 2 horas seguidas si me apetecía. En esa ocasión me había masturbado sincronizadamente con el vídeo. Justo cuando yo me estaba corriendo de la felación de mi mujer me vino el orgasmo. Eyaculé con cuidado de no manchar las sabanas de la cama que habíamos puesto limpias la noche anterior y me fui al baño a limpiarme.
Una vez limpio y después de orinar me entró hambre, por lo que fui a la cocina a picar algo. Entonces me acordé de que había dejado encendido el vídeo y la tele y fui al dormitorio. En el momento en que cogí el mando del vídeo para detener la cinta apareció una imagen que me puso los pelos y la polla de punta. Sandra entró en la habitación y se quitó la gran toalla que llevaba puesta.
Si, como no había parado la grabación de la cámara se había grabado ese momento en que Sandra estuvo en la habitación cambiándose. No podía creer la suerte que tenia. Que casualidad que olvidé apagar la cámara después del 69 y que coincidencia que al final Sandra se cambiara en mi habitación, pudiendo haberlo hecho en la habitación de invitados.
Solo unos minutos antes me había corrido pero las imágenes de Sandra desnuda eran demasiado excitantes como para ignorarlas. Por lo que me acosté en la cama desnudo como estaba pues estaba solo y empece a recrearme en su precioso cuerpo mientras me meneaba mi gran polla. Era perfecta, tal y como a mí me gustaban las mujeres. Como si la hubiera diseñado yo a mi gusto. Me recreé en como se movía mientras se secaba, se peinaba y como se miraba al espejo.
Que lastima no haber estado allí con ella en ese momento. Aunque ahora que lo pienso estaba follando con Lucía. Por lo menos había tenido la suerte de haber grabado eso. Y Sandra no se puso a ver la tele sin más. Se acostó desnuda en la cama y empezó a hacer zapping. Mi habitación estaba llena de espejos, y gracias a uno de ellos podía ver el canal que estaba viendo. Cambió de canal hasta que dió con uno erótico en el que una mujer estaba masturbándose. Entonces Sandra empezó a tocarse las tetas y a humedecerse los dedos con saliva. Bajó la mano hasta su entrepierna. Se abrió bien de piernas y empezó a tocarse el conejo. Estaba totalmente depilada excepto una línea fina que señalaba al clítoris. Se echaba saliva en los dedos y se la restregaba por el chochito despacio y suavemente. Poco a poco fue incrementando el ritmo. Cada vez movía mas las caderas y el culo y de vez en cuando se metía uno o dos dedos dentro del coño. De pronto empezó a convulsionarse de forma brutal como si estuviera corriéndose y poco después se quedo relajada acariciándose el clítoris con suavidad con una mano y las tetas con la otra.
Parecía que el espectáculo había terminado, porque Sandra se levantó. Pero rebusco en su mochila y saco un consolador largo de esos dobles que suelen usar las lesbianas para follarse las dos a la vez. Se volvió a acostar y empezó a metérselo en el coño. A pesar de que el consolador debía medir cerca de 40 centímetros, a simple vista parecía que era capaz de meterse la mitad. Se me ocurrió pensar que eso de que no necesitaba a los hombres y ese consolador lésbico, quizás era lesbiana. Eso me hizo imaginar a las dos hermanas follándose mutuamente con ese dildo doble. Y en ese momento Sandra se saco el consolador del coño y empezó a metérselo por el culo, después de chuparlo durante un buen rato para lubricarlo. Cuando ya tenia un buen trozo metido en el trasero dobló el otro extremo y se lo metió por el coño y empezó a penetrarse por los dos agujeros a la vez. Al mismo tiempo con la otra mano se acariciaba las tetas o se frotaba el clítoris Y así estuvo unos minutos hasta que con unas contracciones de todo su cuerpo me di cuenta de estaba otra vez llegando al clímax. Así tal cual se quedó dormida en la cama. Y en esta ocasión no me corrí. Quizás estaba seco. Tres la noche anterior y dos pajas que me había hecho esa mañana. La ultima hacía solo unos minutos. Pasé la cinta en velocidad 9x por si había pasado algo interesante después. Y sí pasó. Sandra se despertó porque Lucía estaba llamando a la puerta de mi habitación que Sandra había cerrado con pestillo. Cuando abrió la puerta y entro Lucía, Sandra estaba desnuda y el consolador estaba en la cama. Lucía parece que sorprendida y con el consolador en la mano lo agitó en el aire. Sandra un poco avergonzada y sonriendo alargó la mano para cogerlo, pero Lucía no se lo dió y en cambio le empezó a tocar las tetas a Sandra. Sandra hizo lo mismo con Lucía. No se besaron como suelen hacer las lesbianas, pero si se chuparon los pezones mutuamente. No se comieron los coños, pero si se los tocaron con las manos. Sandra penetró a Lucía con el consolador y después se metío ella la otra punta. Follaron tal y como lo había imaginado hace un momento. Unos minutos después de correrse, Sandra se levanto, guardó el consolador en su bolsa y sacó una camiseta. Se la puso, apagó la luz, se sentó en la cama, se recostó y se quedó dormida.
Ya no pasó nada en los minutos de cinta que quedaban. De todas formas estaba oscuro y no se veía casi nada, pues la luz de la tele era muy débil para apreciar algo. Pero en esta ocasión si me corrí. Ya estaba excitado al ver a Sandra masturbarse, pero ver a las dos lesbianitas viciosas me excitó lo suficiente como para que mis hormonas fabricasen más semen y pudiera eyacular disfrutando así de una nueva agradable sensación. Tambien contribuyó a excitarme pensar que todo eso lo hicieron con la puerta de la habitación abierta y que si me hubiera despertado antes las podía haber sorprendido haciendolo. Imaginé que a lo mejor eso es lo que ellas querian al dejar la puerta abierta, hacer un trio. O quizás Lucía sabia que yo estaba profundamente dormido y que no había peligro.
Ese fín de semana era perfecto hasta ahora, hice con Lucía un 69, me hizo mamadas increíbles, follamos, sexo anal, veo a mi cuñada masturbándose y follándose por el coño y por el culo, las veo haciendo juegos lésbicos...
Pero todavía podían pasar mas cosas.
Llegaron de compras y lo único que compraron fué pescados para caldo y algunas otras cosas para paella como gambas, cigalas, almejas, mejillones, calamares, etc. Lucía me pidió que la hiciera yo, que a mi me salía mejor y Sandra se ofreció para ayudarme.
Llamó una compañera de trabajo de Lucía, que se había quedado sin gasolina en la carretera a unos 20 kilómetros y Lucía que no podía dejarla en la cuneta dijo que iría para allá. Lucía me dijo que si la acompañaba pero estaba haciendo la paella y entonces se lo dijo a Sandra que estaba viendo como cocinaba pues no tenía ni idea de cocinar y quería aprender y le puso eso como excusa. Lucía se resigno, aunque no pareció gustarle que los dos nos quedaramos solos.
Cuando ya estaban todos los ingredientes sofritos y despues de poner el caldo, metí la paella en el horno pues a mí me gustaba hacerla así. Programé quince minutos en el temporizador. Sandra me preguntó que si durante esos quince minutos había que hacer algo y le dije que no, que el horno se apagaba solo, que había que dejar reposar cinco minutos con el horno apagado y que el arroz estaría en su punto. Entonces Sandra me dijo, -entonces tenemos veinte minutos para hacer lo que queramos, no?
Si, pero no se ocurre nada que podamos hacer en veinte minutos, le dije.
Yo sí. Y empezó a desnudarse y a tocarse las tetas. Me dijo que no quería compromisos ni malos rollos. Que si quería follar y chupar y nada mas, que no quería romper una pareja y menos si era la de su hermana. No podía negarme ni desperdiciar esa oportunidad. De fantasear con Sandra a ser realmente infiel hay mucha diferencia, pero como Lucía me había sido infiel la noche anterior precisamente con Sandra no me lo pense más. Le dije que por mí de acuerdo.
Yo también me desnudé, solo me quité los bermudas, era lo único que llevaba puesto. Y ella se puso de rodillas y empezó a mamármela. Le dije que lo hacia muy bien. Dijo que era la primera vez que chupaba una de verdad, que solo lo había hecho con consoladores, como si yo no lo supiera.
Por lo visto había practicado mucho pues lo hacía de maravilla y podía decirse que tenía la garganta profunda, pues le entraba casi toda y eso que son veinte centímetros.
Después de un rato de chupármela, estaba a punto de correrme y eso parece que ella lo notó pues se la sacó se puso de pie y me la agarró con la mano y me llevó a la habitación. Me tiró a la cama y se puso encima, me dijo que tomaba anticonceptivos para regularle la regla y que estaba limpia y sana y que por lo tanto podíamos hacer el amor sin preservativo. Se la metió hasta el fondo. A Sandra si le cabía toda mi polla en su coño lo cual me excitó mucho. Ver toda mi polla desaparecer dentro del cuerpo de una mujer espectacular era genial. De pronto se la saca y se levanta de la cama cuando yo estaba a punto de llegar al clímax. Entro en su habitación y volvió con el consolador doble. Yo le dije que no me apetecía usar eso. Ella me tranquilizó diciendo que no era para mí. Volvió a ponerse sobre mí y mientras follábamos se metía el consolador por el culo. Un rato despues me preguntó si quería metérsela por el culo y se puso en la postura del perrito. Yo me puse detrás y empecé a metérsela por el culo. Mientras tanto ella empezó a meterse la otra punta del consolador por el coño. Me dijo que podía correrme dentro de su culo y tuve que controlarme para no hacerlo en ese instante al oirla decir aquello. Unos minutos después ella empezó a estrangularme el pene, pues se estaba corriendo. Como estabamos solos ella no se cortaba y gemía sonoramente lo cual unido a las contracciones de su esfínter anal y mis embestidas acabó por llegarme un potente orgasmo que me dejo traspuesto.
Cuando volví en si Sandra me dijo que el horno estaba pitando y que como se paraba eso. Me puse el pantalón y apague la alarma del horno, saqué el arroz y como Lucía todavía no había vuelto y follar nos había dado hambre empezamos a comer.
Cuando estabamos comiendo entró Lucía con Maite, su compañera de trabajo, que también era bastante atractiva, no tanto como Sandra, pero no estaba mal. Tenia unos veinticinco años, rubia natural, bajita, pero muy sexy. Su coche seguía sin arrancar despues de echarle la gasolina que le llevó Lucía y como no iba a poder llegar a su destino a tiempo, canceló la cita y se vino a comer con nosotros.
Afortunadamente había arroz por lo menos para seis, por lo que no hubo problema.
Maite me saludó muy efusivamente. Había venido a casa otras veces y ya nos teniamos confianza. Aunque no tanta para acostarnos ni nada de eso. Hace unos minutos había podido comprobar que a Sandra y a Lucía les gustaban los juegos lésbicos, aunque tambien les iban los hombres. Sin embargo, con Maite siempre había tenido la sensación de que a ella solo le gustaban las mujeres. Habia detectado cierta mirada de deseo hacia Lucía y parece que tambien quedó prendada de Sandra, pues no paraba de mirarla a pesar de que era la primera vez que estaban juntas.
Para postre Lucía había traido unos helados tipo cono que estaban muy buenos. Yo siempre fantaseo cuando veo a una chica comiendo uno de esos helados. Y es que el parecido de la punta del helado con la punta del pene es muy notable. Y la forma como muchas chicas lo chupan y se lo meten en la boca es muy similar a una mamada. No se si las chicas se pusieron de acuerdo o es que yo estaba delirando. Pero me pareció ver que las tres estaban chupando el helado de una forma incluso mas provocadora de lo que es normal, como si quisieran excitarse entre ellas o excitarme a mi. En cualquier caso mi polla estaba totalmente tiesa y procuraba ocultar su estado con un cojín para que no se dieran cuenta.
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